11/6/12

La costurera


     Vida y lino lo mismo ata la hebra.
Une noche y aurora el pedal, de tope a tope.
Miseria, son las ocho, grita el reloj a los pobres de la tierra.
Una mujer en el silencio cose, cose, cose,
cumple mil años al volver la rueda.

     Por el telégrafo del carrete
los telegramas del cansancio se detienen.
Mujer obrera, hecha de carne y llanto,
hecha de hambre, luz y manos
y de sudor, rocío del hierro.

     Corre el trabajo, ferrocarril sin panorama;
hay hambre en el vientre y hay hambre en los ojos;
por el sudor el cuerpo llora en el silencio.

     Kilómetros, en bloques y paquetes van las horas,
trenes monótonos y ciegos;
va el pedal al galope;
describe tu existencia la polea de cuero;
la traza el brillo de la vida en la rueda que gira...

     La máquina de coser es un vampiro
y de tu corazón toma su fuerza.

     Monotonía, monotonía, chirría la polea,
oyendo coser el ruido ya es recuerdo.

     Tú tienes el cansancio, tienes la miseria,
el dolor cada día renovado,
el dolor antiguo que es un morado en tu vida.

     Mujer obrera, la que aplancha,
la que remienda, la que cose; tres mujeres
y una sola. Remienda, cose, aplancha y canta,
canta la canción:

     Mañana nueva del planeta;
la insurrección ya incendia el cielo;
hay una nueva estación...

     Cinco son las estaciones de la tierra:
Verano, invierno, otoño, primavera, revolución.

Bucaramanga, 1930 (cuando el autor
dirigía Vox Populi, primer diario comunista
de Colombia). El poema se incluye en
La obreríada, Casa de las Américas, Habana,
1978, pp. 5-7.

La fotografía ha sido tomada de:
http://tendenciera.blogspot.se/2010/05/que-sepa-coser-que-sepa-bordar.html

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