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7/3/14

A tu nueva visión

Río Magdalena, a la altura de Ambalema. Foto Carlos Vidales (2009).


A tu nueva visión el ser asiste
con más tiernos amores y pisada,
para encontrarte en mí recuperada
de todo cuanto soy y cuanto fuiste.

Yo canto con la lengua que me diste
y miro en derredor con tu mirada,
y junto de mi estrella entrecortada
todo tu verde trópico me viste.

Estás en mí como en la espada el hierro,
como el diamante en su profundo encierro,
como en la noche el mineral celeste.

Y sé que tras la línea del oeste,
un nuevo resplandor baña tu veste
y los ríos regresan del destierro.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto II, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 28.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

6/3/14

No son tus cumbres

 
Bajo el cielo de la Plaza de Bolívar, por Buknkerglo.

No son tus cumbres, no tus extensiones
-tu rumbo cardinal de patrio suelo-
es el verte agrandada bajo el cielo
por otras más inmensas dimensiones.

Es el ver que tu escala de emociones
profundiza la patria hasta el subsuelo,
y por tus muertos sube en alto vuelo
la tierra de las rememoraciones.

Es el verte crecida, inmensamente
y en tu pasado, de gigante anchura,
contemplar tu más vasta lejanía.

Y es mirar a tu cielo, intensamente,
cuando en tus noches brilla, patria mía,
el límite infinito de tu hondura.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto I, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 28.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

15/2/14

Puede una hoja


Puede una hoja darnos la frescura
del mundo. Puede un rayo de sol tierno
hacernos compañía. Y el invierno
puede hablar con el hueso, a grande hondura

de nuestra muerte próxima y segura.
Y es que nada interfiere el sempiterno
discurrir de las cosas, ni el interno
diapasón del dolor y la ventura.

Todo puede ocurrir. Pero sabemos
que hay una ola aciaga a la que vemos
oponerse a esta fuerza sosegada.

La del que busca aniquilar el sueño
y con su sola pretensión de dueño
rompe esta gran belleza gobernada.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto X, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 32.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

Tan altos como un ser


Tan altos como un ser, los sufrimientos.
La desgracia, de oscuros señoríos.
Y ganando a la vida en poderíos,
la simiente del odio y sus sarmientos.

Se olvidaron las nubes y los vientos.
Las nevadas, la espuma, los rocíos.
Aquella llave de oro de los ríos.
En el cielo del humo, los cimientos.

Era el aire una fauce que se cierra.
Seca la vida. Secos los rebaños.
Tierras solas, inmensamente pobres.

Y en esta sequedad de cielo y tierra,
desde el terrón del ser caían los años
secos. Y los cadáveres salobres.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto IX, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 32.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

Alguien vino


Alguien vino a mi casa entre los muertos.
¿Lo trajo acaso la vagante brisa?
¿Llegó en la nube que la tarde irisa
o en el olor frutal de nuestros huertos?

Ala del pie lo guía. A pasos ciertos
viene hacia mí. Me abre su sonrisa.
Luz de la patria alumbra su camisa.
Allanó a las distancias sus desiertos.

Alza en el brazo el árbol del trabajo.
¿Quién me trajo al labriego? ¿Quién lo trajo?
¿Cómo vino a mi mente el sorpresivo?

Luego se va del claro entendimiento.
Pero me invade un súbito contento.
Alguien vino a decirme que está vivo.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto VIII, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 31.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

Tiempos fueron


Tiempos fueron aquellos de bonanza.
El lento y suave huso de los años
hilaba los seráficos rebaños
y la tela del lirio y la esperanza.

Brillaba en la celeste gobernanza
la noche millonaria. Los peldaños
de todos los humanos desengaños
no impedían lograr la bienandanza.

Pero de pronto el cielo fue pequeño
para el aciago día. En campo inerte
gritó en el ser la libertad perdida.

Y fue tan rudo el destructor empeño
que sola, del tamaño de la muerte,
en honda soledad quedó la vida.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto VI, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 30.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.